domingo, 25 de enero de 2026

LECTURAS DOMINICALES

Sentipensar la política colombiana

Por: Carlos Hidelbrando Fonseca Zarate

El término “sentipensar” fue acuñado por el sociólogo Orlando Fals Borda que significa lograr un conocimiento integral donde la razón y la emoción trabajan juntas, para interpretar la realidad de forma holística y señala  que la gente “anfibia” de la región caribe, los campesinos pescadores del bajo magdalena y del bajo cauca piensan y sienten al mismo tiempo, sin dividir el proceso cerebral de interactuar con la realidad;  que la racionalidad,-que se distingue por que acompaña actualmente las decisiones económicas de maximización privada de la ganancia monetaria como el signo de progreso por excelencia-, no logra construir una visión completa del mundo si no se acompaña del sentimiento, de la dimensión amorosa y comunitaria o de territorio entendido este por la conjunción de la gente y la naturaleza como un todo indivisible; Arturo Escobar lo recogió y refrescó en su visión de la región Pacífica y del “postdesarrollo”, al reiterar que el PIB per cápita no es la medida de la felicidad personal ni de la convivencia pacífica y mutuamente beneficiosa.

La conexión del intelecto con el cuerpo y con los sentimientos generaría una comprensión más completa de uno mismo, de la sociedad y del mundo, incorporando la empatía, la ética y el compromiso social, “vital para la emancipación y la construcción de un “pluriverso” y agregaríamos, que amplía el concepto de felicidad, utilidad y satisfacción personal, pues incorpora el “si le va bien a los demás, a mí también me va mejor porque me hace sentir mejor, mas feliz”. Trasciende lo estrictamente egocéntrico, egoísta y la codicia personal como meta única de la vida.

El activismo partidista actual, amplificado por las opiniones de los “influencers” en Colombia y en el mundo buscan exacerbar las emociones, sin reparar en la información, en los análisis racionales de muchísima información, que inunda los medios masivos de comunicación; así mismo, muchos intelectuales, especialmente economistas entrenados en la escuela neoclásica y neoliberal, “esterilizan” las cifras separándolas de la realidad diaria  y sirven en bandeja de plata los elementos justificatorios de la acumulación sin límites por unos pocos, cada vez más crítica y restringida, hasta el punto de lo que están viviendo los Estados Unidos, en los cuales una oligarquía muy reducida decide lo que el gobierno debe hacer, cada vez más con rasgos imperiales, dictatoriales y opresivos, como lo explican brillantemente el senador Sanders , la representante Ocasio y otros.

Los más poderosos económicamente han logrado capturar el Estado tanto para que las decisiones políticas los beneficien como para que el público en general reciba las noticias acondicionadas a sus intereses o simplemente no las reciba y por ello dominan los medios convencionales de comunicación y empiezan a conquistar otros espacios, como es el caso  de Elon Musk, propietario de X, que es una figura multidimensional, compleja y controversial, con enormes y muy valiosos propuestas tecnológicas  y sesgos políticos extremos. Los analistas políticos señalan que la gente está definiendo su voto precisamente por lo que siente o intuye de primer impulso y que la información además de ser abundante puede ser bastante inexacta y sesgada por opiniones personales de individuos que “atrapan” seguidores. Por ello, el reto es el de lograr una sindéresis entre lo racional y lo emotivo, pues ambas son caras de la misma moneda de la realidad, aunque no lo queramos admitir.

En el caso de Colombia, tenemos dos eventos o posibilidades en las cuales tanto la información racional como de alta emotividad juegan un papel profundo: las elecciones de mayo de 2026 y la posibilidad de la Asamblea Nacional Constituyente. Sobre estas dos realidades/ posibilidades y los temas que aglutinan a la gente ofrezco una contribución tratando de ejercer el “sentipensar”. Debemos recordar inicialmente que “sentipensar” requiere de empatía, pensamiento integral y estratégico, desprevención y sobre todo sentido “visionario” en el cual quepan todos los colombianos y nosotros, los colombianos quepamos en el mundo de manera digna, mutuamente provechosa y pacífica.

Si bien la seguridad, la economía y el empleo parecen ser los vectores actuales de preferencia política de los posibles electores colombianos según varias encuestas, hay otros temas de fondo que son fundamentales para el futuro del país y además esos tres temas tienen raíces más profundas que debemos atender y sobre todo percepciones individuales o de grupo que merecen reflexionarse; en lo que respecta a la seguridad, hay dos vertientes: la urbana y la rural que persisten desde hace muchos años.

En lo urbano, la delincuencia común, que se manifiesta permanentemente y que tiene conexiones con las cárceles, ha generado un relato en el cual se atribuye la llegada de los venezolanos como fuente del problema, dejando de lado la sofisticación de la delincuencia que opera a control remoto desde las cárceles y hasta la intencionalidad de la oposición extrema de generar caos. La inseguridad urbana, y la sensación de la misma, son un problema muy sentido, al cual endilgan como causa principal la presencia de los venezolanos (lo cual estadísticamente no concuerda pues el estudio de Bookings Institution en 2019 reveló que eran 3,2% de la población y representaron el 2.3 % de los delitos), y además no revela los desafueros e injusticias a las cuales los sometemos, aunque el “tren de Aragua” es una realidad que debemos enfrentar en todas sus dimensiones por su conexión con el narcotráfico macro y micro; ante la realidad venezolana, que hoy , – después del secuestro de Maduro, que desafortunadamente dio motivos muy fuertes que hoy celebran muchos-, no debemos olvidar que durante más de 50 años fuimos nosotros los que buscábamos la oportunidad de ir a Venezuela y que muchos de los venezolanos tienen doble nacionalidad; hacia el futuro, pesará mucho el aporte de niños y jóvenes nacidos en Colombia de padres venezolanos en la ecuación poblacional. Nuestro destino común con los países hermanos de américa latina es el de crecer juntos en una perspectiva que trasciende la de provisión de materias primas, de “commodities”, para ofrecer al mundo nuestras riquezas humanas, intelectuales, colectivas y naturales, en una elaboración más sofisticada y sustentable.

En lo rural,  aunque la complejidad y ambición de la “paz total” está cobrando un costo muy alto, pues los actores no comprendieron la oportunidad como el caso del ELN , o de las disidencias de las FARC,  se convierten en opciones  anacrónicas y aisladas de la realidad, o simplemente son delincuentes movidos por la codicia y maldad, que racionalmente buscan sólo la maximización de sus rentas ilegales, provenientes de la demanda insaciable de los consumidores de drogas o de oro y cada vez más de minerales raros, dentro de lo cual el control territorial violento  para mantener monopolios de droga, oro ilegal y extensión de ganadería son las expresiones más obvias.

La reciente llamada Trump-Petro abre el camino de un entendimiento más sofisticado del problema y sobre todo validaría la apuesta de sustitución de los cultivos de estupefacientes de uso ilícito, en lo cual la historia, la experiencia ha demostrado hasta la saciedad que los acuerdos voluntarios de reemplazo de dichos cultivos por agricultura legal apoyada por el Estado y, ahora, con la reedición de la propuesta de un acuerdo de compra de todos esos productos por Estados Unidos, que lleva el presidente Petro a la cita con el presidente Trump,  podrían dar una nueva perspectiva.

No podemos ni debemos olvidar tampoco que la sociedad colombiana fue adquiriendo cada vez más una “cultura mafiosa”, en la cual tener plata es un objetivo que justifica cualquier camino. Una muestra dolorosa es, por ejemplo, la aceptación de Emilio Tapia, el corrupto y timador por excelencia, por una familia que construyó su reputación desde el investigador químico Doctor Elías Bechara, quien patentó el método “pensolvox” de administración de la penicilina y abrió numerosas instituciones educativas públicas y privadas, además de ser un compositor musical prolífico. Necesitamos nuevamente delimitar lo correcto de lo incorrecto. Esa cultura mafiosa permeó el poder judicial, las fuerzas armadas, las instituciones a fondo y se trata de reconstruir los valores, “sentipensando” a profundidad.

En cuanto a la economía, que ha exhibido patrones positivos que hasta ahora se están apreciando, y que los contradictores tratan de minimizar o relativizar, es fundamental reconocer  la mutación o migración de una economía de  exportaciones basadas en bienes primarios sin agregación de valor como los de  minería e hidrocarburos y que generan ganancia para compañías multinacionales con poco empleo nacional,  hacia una de producción local y nacional  en la cual se generan recursos  propios; esto requiere de una visión de más largo plazo, dirigida precisamente a lograr factores fundamentales de generación de valor, para que el empleo y el ingreso crezcan permanentemente, como se está viviendo en China y más importante aún, que representen el bienestar de la población, incluso más allá del salario mínimo legal, pues se trata de una vida con dignidad real para los campesinos, para los que no tienen empleo formal y viven del rebusque y los trabajos ocasionales; sobre ello tenemos que avanzar mucho más y lo logrado es muy valiosos. El aumento del salario mínimo, no ha causado como lo suponían varios columnistas mayor desempleo e inflación, aunque es innegable que seguimos todavía una senda predominante de empleo informal y es necesario hacer seguimiento estricto del último aumento del 23% y actuar rápidamente para conjurar posibles efectos indeseados.

No cabe duda que hay muchos elementos que nos permiten afirmar que la “apuesta”, a la manera de Morán, pues la incertidumbre del mundo actual a nivel planetario es muy alta, es la de que Colombia estaría iniciando un camino diferente en áreas como las de la agricultura y el turismo como lo señalan varios indicadores, siendo fundamental el cumplimiento de la reforma rural con la restitución y entrega de tierras a los campesinos.

Sin embargo, requerimos profundizar el modelo, de manera que sean el ahorro, la inversión y la producción real con valor agregado los que explican tanto el empleo como la economía en su conjunto, pero podríamos afirmar que se logró modificar, curvar en sentido contrario, la dirección  de la economía colombiana, aunque de manera coyuntural sino afectamos otros factores como los que expondremos un poco más adelante en detalle, como son la incorporación real del conocimiento , de la ciencia, tecnología, especialmente enfocada a nuestra enorme biodiversidad como factor fundamental del progreso y, un poco más a mediano plazo, la justicia y equidad con las mujeres y la agroecología y la ganadería regenerativa como propuestas de política gubernamental como una decisión de cambio cultural fundamental en el cual la vida brilla por su presencia, su integración a la vida diaria colombiana. Estamos ante una coyuntura y oportunidad únicas de continuar profundizando el nuevo modelo de sociedad, mejorando y ajustando muchos de los parámetros o de regresar, sin criterio alguno y sobre todo sin empatía, a un modelo desueto, anacrónico, injusto, excluyente y egoísta.

Ante un escenario nacional simplista en el cual aparecen predominantemente  los de “izquierda”, a quienes señalan de comunistas y guerrilleros, y los de “derecha” señalados como asociados a los paramilitares y afectos acríticos de la privatización a ultranza en Colombia,  y un contexto internacional en el que la tendencia aparente hacia el autoritarismo corporativo y  la aceleración crítica de la riqueza económica de los más ricos y poderosos y que resulta por consiguiente el empobrecimiento del resto de la sociedad y en el aumento de las tensiones entre países , arancelarias o militares,  provenientes de la administración Trump, que podrían ser coyunturales o estructurales hacia el futuro, es necesario responder “sentipensando” en el “multiverso” cada vez más complejo del siglo 21.

Hacia el futuro inmediato, necesitamos “construir sobre lo construido”, recogiendo lo aprendido en el Plan de Desarrollo “Colombia Potencia Mundial de la Vida”, haciendo los ajustes necesarios tanto en lo conceptual como en lo pragmático. Una de las tareas, sin lugar a dudas, es la de mejorar y potenciar el ejercicio de LOS DIALOGOS  REGIONALES VINCULANTES, convirtiéndolos en ejercicios municipales y departamentales de aporte de cada territorio al nuevo plan de desarrollo; un referente útil fue el ejercicio de planeación participativa a fondo que hicimos en San Vicente del Caguán en 2000-2001, en el cual 1850 personas, el 3% de la población estimada, construyeron con cartografía social, el mapa municipal con todas sus veredas e identificaron desde las más necesitadas a las menos y priorizaron con generosidad las asignaciones económicas posibles, con presupuestos participativos , “mapas semáforo” y “escenarios posibles futuros”. Es cierto que necesitamos grandes programas nacionales que agrupen los grandes temas comunes, pero también necesitamos construir más la confianza, la empatía y autodeterminación en cada territorio. Una de las lecciones aprendidas es la de elaborar más con la gente el plan de desarrollo para interiorizarlo y apropiarlo en todas sus dimensiones.

Los planteamientos que se exponen a continuación y en dos próximos artículos, son una primera aproximación de “irrenunciables” para la discusión y enriquecimiento de quienes quieran y  tienen su base conceptual en el trabajo “Riqueza Territorial Sustentable” de mi autoría, en mi tesis de doctorado en la perspectiva  multiobjetivo, y en el  “sentipensar” que comparto con varios ciudadanos que estudiamos permanentemente el país y el mundo para opinar con menos ignorancia y más compromiso “multiverso”, y buscan  contribuir a la discusión política que se avecina. Por ello, presentan, en borrador, varias propuestas generales para el gobierno siguiente, que recogen avances logrados o enfatizan su necesidad desde el “sentipensar”.

MUJERES, CUIDADO Y CULTURA.

Existe una interpretación muy limitada de cultura, enfocada a las expresiones artísticas y folclóricas de las diferentes regiones, que siendo de un enorme valor no son todo lo que significa la cultura. La grandeza Y LA CULTURA de un país es en la realidad lo que los ciudadanos sienten, hacen y piensan habitualmente, todos los días, para vivir, producir, reproducirse, interactuar, disfrutar y progresar, y dentro de ello el trato a las mujeres, niños y adultos mayores, a las minorías étnicas, territoriales, de cultura, edad, de condición física y mental y de género está en la médula. Somos una cultura machista, patriarcal, excluyente, violenta y discriminadora; necesitamos cambiar la cultura colombiana a fondo, empezando por el trato a las mujeres, a lo femenino, por una cultura que reconozca la vida del otro, la convivencia y el cuidado a las personas y a la naturaleza como la base de un progreso real y viable. Las mujeres han jugado un papel fundamental en mantener no solo las familias y los niños en la situación de violencia fratricida de más de 70 años del país, con amor, dedicación y protección, generando confianza y respeto mutuo en la diferencia y disciplina familiar y cumplimiento social, que son el fundamento de la cultura viable para el siglo 21, aunque también como víctimas pueden haber reproducido mucho del modelo; sin embargo las mujeres no han recibido un reconocimiento por ello; la economía y cultura del cuidado debe ser resaltada con más fuerza, trascendiendo esfuerzos valiosos como el reciente de ICBF de reconocer como funcionarias estatales a alrededor de 3200 madres comunitarias para otorgarles un ingreso mensual o un reconocimiento más justo de la labor de las empleadas domésticas, sobre lo cual requerimos avanzar mucho más también.

Cultura es cuidar y resaltar lo construido por la sociedad en su historias y geografías, con especial y profundo cuidado de los niños para que crezcan en paz y esperanza, corrigiendo individualmente y con amor. Las mujeres dedican al cuidado tres veces más tiempo que los hombres, sin remuneración. Reconocer y formalizar la economía del cuidado, que significa el 19-20% del PIB nacional es una obligación fundamental como aporte fundamental a la paz. Tenemos que cuidar a l@s cuidador@a y remunerar y reconocer su esfuerzo y trabajo hasta el punto que deberíamos pensar en dos posibilidades: 1) reconocer un ingreso mínimo decente con un contrato de “buena madre” , como la experiencia Brasileña de Lula, a las mujeres que atiendan bien a sus hijos (lo cual requiere un enorme trabajo de seguimiento e interacción con ellas) y  2) que  las empresas e instituciones paguen el trabajo de los hombres en dos partes: una para el empleado directo y otra para el que indirectamente garantiza que el trabajador directo pueda cumplir. Para ello, podría pensarse que los aumentos de salario vayan a las dos expresiones del trabajo, es decir que las mujeres reciban formalmente parte del salario de sus compañeros o compañeras. Desde el punto de vista institucional podría avanzarse hacia la fusión de los ministerios de equidades y de cultura para que sean el ministerio de las mujeres, el cuidado y la cultura, que trabajará intensamente con el ministerio de trabajo en la integración de la economía del cuidado en el sistema laboral colombiano y con otras entidades territoriales y sectoriales para reconocer el aporte fundamental de la mujer en la cultura. Debemos lograr desde la raíz, el hogar, el cambio cultural y eso empieza por el reconocimiento fundamental de la mujer, de lo femenino, dentro de lo cual la naturaleza cobra máxima expresión. Este planteamiento trasciende obviamente lo laboral y pecuniario y requiere mucho mayor discusión.

EDUCACIÓN CON CIENCIA, INNOVACIÓN Y DIALOGO DE SABERES.

La educación y el conocimiento son la principal riqueza de una nación, pues viabilizan el uso de las múltiples riquezas individuales, colectivas, privadas, públicas y naturales de la manera más inteligente y sabia y permiten la movilidad social de l@s jóvenes en la medida en la cual sean bien diseñados y orientados.

Si bien debemos reconocer el inmenso avance cuantitativo en la provisión de oportunidades educativas formales convencionales de este gobierno, requerimos repotenciar la educación como la estrategia fundamental de construcción del verdadero progreso de Colombia y para ello, la educación debe ser situada y contextualizada como respuesta a los jóvenes que no encuentran futuro y quieren migrar por ello de sus regiones y del país. El cambio cualitativo de la educación es fundamental en el siglo 21, complejo, veloz, incierto y ansioso y debe ser una construcción colectiva en cada una de las regiones; ese ejercicio debe iniciarse también durante la construcción del plan de desarrollo 2026-2030 y continuarse con intensidad urgente.

Una estrategia profunda de beneficio mutuo es la de incorporar la ciencia, la tecnología y la innovación en la educación, de manera simbiótica y pertinente. Por eso, en el caso de Colombia, deberíamos enfocarnos en el aprendizaje, exploración y descubrimiento de la riqueza natural y cultural del país, de enorme complejidad y profundidad, para que la Biodiversidad y la Diversidad Cultural sean, en cada una de las regiones colombianas, el factor estratégico de conocimiento empático para progresar sustentablemente. La Educación situada en cada  región para que sea propia y amada y contextualizada frente al mundo del siglo 21, debe construir una respuesta, que apoyada ciertamente por las STEAM y bajo el enfoque de las “inteligencias múltiples” y de su sinergia, con visión de empatía y cooperación logre que cada región construya su mejor aproximación de educación-investigación e innovación de manera participativa y visionaria, incorporando el nuevo conocimiento como herramienta fundamental de cambio cultural.

Se podría evaluar la fusión y rediseño de  los ministerios de ciencia, tecnología e innovación y el de educación, en un ejercicio profundamente participativo en cada una de las cinco/seis regiones colombianas, que nos permita proponer programas realmente pertinentes tanto para su geografía como para las realidades del siglo 21 para potenciar las capacidades locales y regionales y rescatar de su marasmo la ciencia, la tecnología y la innovación de Colombia, cuya inversión ha descendido sistemáticamente desde el año 2000, agregándole con fuerza el valor del dialogo de saberes. El país ha mantenido históricamente marginal, marginada la ciencia, tecnología e innovación y el dialogo de saberes, perdiendo una riqueza fundamental de conocimiento para afrontar el siglo 21. Por ello y por la experiencia China y asiática reciente, debemos multiplicar sin temor alguno  por 5 veces como mínimo, la inversión en CTi apropiada y para ello, debemos lograr que todos  los sectores del presupuesto nacional inviertan 5% de sus presupuestos asignados para identificar y poner en práctica las innovaciones requeridas para ser más eficaces, transparentes y eficientes en su campo, garantizando resultados en cada territorio, pero modificando profundamente las formas de ejecución de los recursos para que la ejecución sea ágil y transparente.

El conocimiento y aplicación real y sustentable de la biodiversidad, las energías renovables y alternativas, la salud y medicinas basadas en la biodiversidad; la computación y la inteligencia artificial; la agroecología y ganadería regenerativa y los sistemas urbanos/regionales con economía circular e inclusión social efectiva para la paz y progreso verdadero en el siglo 21 deben ser frentes principales. Las universidades públicas y privadas jugarían un papel fundamental de apoyo a los sectores para potenciar cada uno de ellos con innovación pertinente y alianzas con China, México, Brasil, Chile son una condición fundamental; no debemos olvidar que la China aumentó su presupuesto de CTi 17,5 veces de 2000 a 2023 y sus resultados son asombrosos, entre ellos los de sacar de la pobreza a 800 millones de ciudadanos en menos de 40 años.

Todos los sectores deben resultar beneficiados de mayor agilidad, transparencia, efectividad y pertinencia. Todo ello, debe potenciar también el dialogo de saberes con nuestras comunidades ancestrales y ciudadanas; el conocimiento y la innovación se dan en muchos frentes. Mencionamos en un artículo pasado el caso valioso del libro “Piraiba el bagre más grande del Amazonas”, que recibió el premio Alejandro Ángel Escobar hace algunos años, en el cual señalan que mientras los científicos académicos descubrieron 19 especies de peces como alimento de la Piraíba, los indígenas los complementaron hasta completar 92 especies. La observación cotidiana con serenidad y curiosidad aporta sustantivamente al conocimiento de la complejidad biodiversa de la zona intertropical; cada especie aporta algo a la trama de la vida.  “la verdad hoz hará libres” en medio de una sociedad “hiperinformada” desde muchos ángulos y perspectivas de la realidad, requiere un gran esfuerzo de investigación para esclarecer lo fundamental y real. Colombia debe lograr la paz como tarea fundamental y allí la CTi debe jugar un papel fundamental. Debemos establecer un sistema permanente y efectivo de indagación de los avances científicos e innovaciones tecnológicas a nivel mundial para garantizar que el país se mantiene al día. Un ejemplo clave es precisamente el de los avances en energías renovables que han registrado en los últimos tres años avances formidables tanto las tecnologías de celdas fotovoltaicas, como en baterías de almacenamiento y en el lanzamiento de los camiones tractomulas eléctricos, a costos significativamente más bajos que cualquier opción diferente. La capacidad de reacción de nuestro país debe ser muy rápida y robusta.

JUSTICIA PRONTA Y SABIA Y SEGURIDAD TRANSPARENTE Y EFECTIVA

El sector en el cual debemos aplicar más la ciencia, tecnología e innovación, de informática y de IA debe ser el de la justicia y el de la seguridad en todas sus dimensiones. La inteligencia artificial, la computación con todos sus avances y la auditoria ciudadana, con las universidades como aliadas, deben permitir reducir en un 75% los tiempos, la complejidad y las dificultades del sistema judicial, que ha sido cooptado por los actores criminales del narcotráfico y de otros delitos y avanzar en el seguimiento y esclarecimiento de la inseguridad, tanto rural como urbana e intrafamiliar. Los acuerdos extrajudiciales de convivencia, como base fundamental de la paz ciudadana, deben aumentar radicalmente y servir de ejemplos con la IA de apoyo para documentar e ilustrar sobre los éxitos, con seguimiento real.

Igualmente es urgente e inaplazable rediseñar el sistema de penas y carcelario con ayudas electrónicas y computacionales de última generación y con fórmulas novedosas de aplicación de la justicia, para lo cual es necesaria e inaplazable una reforma judicial de fondo que rompa la inercia actual de solo 2% a 3% de los expedientes solucionados en tiempos justos.  La respuesta simplista de “mano dura” esconde las posibilidades de arbitrariedad y despotismo. El gran reto de la justicia y seguridad debe ser el foco principal de construcción de confianza acudiendo a todas las tecnologías y auditorías de inteligencia y contrainteligencia; los jóvenes y las universidades, institutos tecnológicos y centros de innovación pueden ayudar mucho, como nativos digitales y como servicio civil obligatorio y voluntario a la nación. Algunos precandidatos han tocado el tema, pero se requiere más elaboración. El campo de las cámaras, de las imágenes de satélite, los drones y de tecnologías de protección “antidrones” así como el de reconocimiento facial son unos campos y retos urgentes para la inteligencia nacional bajo la sagrada condición del respeto por las personas y sus derechos y deberes.

AGUA, TERRITORIO, AGROECOLOGÍA Y GANADERÍA REGENERATIVA.

Consideramos fundamental profundizar el ordenamiento territorial en torno al agua, aprovechando mejor la existencia del SNA, (sistema nacional agropecuario), del SINA y las atribuciones y capacidades de las corporaciones autónomas regionales y las autoridades territoriales, mejorando la interacción entre las instituciones, que todavía es deficiente. Se requiere repotenciar, corrigiendo a fondo, el catastro multipropósito para demostrar su profunda utilidad ante las protestas ciudadanas por su aplicación defectuosa; La reforma rural es irrenunciable y veremos cada vez más sus resultados positivos por la presencia activa de los campesinos en mejores tierras, más cercanas al consumo y más alejadas de los sitios más sensibles de la biodiversidad.

Debemos hacer un mayor esfuerzo histórico para cambiar 6 millones de hectáreas en agricultura convencional, cuidando los  suelos y la biodiversidad con la Agroecología para dar el gran salto hacia 20 millones de hectáreas en policultivos con agroecología y así  ofrecer a los colombianos y al mundo alimentos sanos y seguros, que son la base fundamental de una mejor salud; el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad, exigirán cada vez más focalizar con agroecología la producción de alimentos; Es urgente potenciar las reservas campesinas y las naturales de la sociedad civil en una estrategia de redes y corredores de la vida, que permitan salvar la conexión ecosistémica de todos los biomas del país. Otro gran reto pendiente es el de la disminución de 40 millones de hectáreas hoy dedicadas a ganadería extensiva hacia 10 millones de hectáreas en ganadería regenerativa con sistemas agrosilvopastoriles apropiados para cada ecoregión colombiana, lo cual aumentaría impresionantemente la resiliencia colombiana ante cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación ambiental.

Las corporaciones autónomas regionales deben tener un papel más proactivo en el cambio de usos del suelo con investigación e innovación apropiada a sus regiones. Cada municipio debe proponerse contar con su propio Jardín de la Biodiversidad, a cargo de los estudiantes de secundaria guiados con apoyo de las CAR. La siembra y uso masivo de guadua y árboles frutales de manera sustentable para construcción y protección de orillas de cursos de agua es fundamental y, asociadas al rescate de los ríos deben ser un propósito nacional, asociado también al tratamiento de aguas residuales y su reuso y aprovechamiento en cultivos de manera muy técnica y segura. El ahorro y uso eficiente y la gestión comunitaria del agua serán una política fundamental, ahora que afortunadamente se ha aprobado la ley de gestión comunitaria del agua.  Hacia el futuro la seguridad alimentaria exigirá avances en la elaboración de proteína con insectos y sintética, que debemos atender a la velocidad requerida; de ahí la importancia de la investigación y educación orientadas en el entendimiento de la biodiversidad como riqueza fundamental a usar adecuadamente.

CUIDADO DE LOS ANIMALES NO HUMANOS Y LA BIODIVERSIDAD.

Hemos avanzado gracias a los animalistas en el cuidado de los animales domésticos, pero nuestra condición de ser el país con más biodiversidad por kilómetro cuadrado del planeta (Chocó, Andes, Caribe, Orinoquia y Amazonia en orden descendente), exige que abordemos con mucha más profundidad y de manera diferencial y con conocimiento y dialogo de saberes su uso y habitación. Debemos eliminar la cultura de mascotas en jaulas contra su voluntad y erradicar para siempre esta condición. El comercio de especies de fauna y flora amerita la más profunda gestión para minimizar esta cultura, hasta que desparezca. Somos parte de la naturaleza, que aporta más con sus servicios ecosistémicos que la misma humanidad a la riqueza global y por ello debemos tomar como tarea recuperar ecosistemas en todas las zonas críticas identificadas y concertadas con sus habitantes, generando ingresos y empleo verde con pago por servicios ambientales; establecer corredores de la vida y reservas campesinas y de la sociedad civil, con estímulos y reconocimientos adecuados, para garantizar que contamos en todos los ecosistemas colombianos con la suficiente área de reproducción y mantenimiento de la biodiversidad como mejor estrategia que declarar nuevos parques nacionales sin el presupuesto adecuado y sobre todo “conectando todo con todo”. En síntesis: las reservas campesinas y las reservas privadas de la sociedad civil son nuevas figuras poderosas para construir la red de corredores necesarios para que la vida en todas sus formas permanezca y reviva, pues la naturaleza aporta el doble del PIB que los humanos!!. 

CIUDADES Y REGIONES SABIAS E INTELIGENTES.

El mundo en general y Latinoamérica en particular compartimos el reto de diseñar, reorientar y potenciar las ciudades como los mecanismos de inclusión, oportunidad, equidad, eficiencia, productividad y convivencia que requerimos para afrontar el siglo 21, complejo, veloz, incierto y ansioso en la policrisis actual: cambio climático, contaminación ambiental, pérdida de la biodiversidad, hiper concentración de la riqueza económica en los ultraricos, tendencia al autoritarismo , congestión, hambre en medio de la disponibilidad alimentaria.

La investigación y la exploración urbana y regional y la puesta a prueba de nuevas formas y estrategias comunitarias, institucionales, políticas, económicas, legislativas y empresariales que permitan que las ciudades sean el factor de cambio requerido para enfrentar exitosamente el siglo 21 como sociedad cohesionada y en democracia debe tener la máxima prioridad. Uno de los objetivos debe ser el de minimizar creativamente los residuos y efluentes líquidos y sólidos, convirtiéndolos en insumos positivos, con economías circulares. Las ciudades deben ser los espacios y organizaciones más aptos para generar empleo e ingreso “verde” con economía circular, energías renovables y alternativas, minimización de la contaminación y coexistencia con sus ecosistemas de soporte y localización; dentro de una visión integral, es decir, que integre lo rural con lo urbano, de tal manera que haya simbiosis, coexistencia mutuamente beneficiosa.

Para ello, podría ser el momento de considerar una fusión de los ministerios de ambiente y desarrollo sostenible y el de Vivienda, Ciudades y desarrollo territorial, para romper la visión fragmentada de los dos entornos y actuar sobre el territorio de una manera mucho más integral e incluyente de los humanos en el sistema natural y poder acelerar el ordenamiento territorial alrededor del agua, planeando e iniciando asentamientos innovadores y alternativos. El ejemplo del agua, su provisión y disposición adecuada ilustra sobre la necesidad del trabajo más cercano entre lo urbano-regional-rural. Los entes territoriales requieren una reflexión sobre sus dimensiones espaciales y sobre sus interacciones con los sectores y demás territorios y, aunque en el plan nacional de desarrollo “Colombia potencia mundial de la vida” se avanzó en la conjunción de sus alcances, está pendiente lograr coordinarlas mejor.

SALUD COMPLETA, TRANSPARENTE Y PREVENTIVA PARA TODOS

El país ha vivido en los últimos 30 años una evolución paradójica de la salud, consistente en transferir la gestión hacia el sector privado, con resultados muy ambivalentes y preocupantes. Si bien se hicieron esfuerzos de cobertura universal, la atención a estratos y regiones han sido discriminantes y, más grave aún, el sistema se pervirtió a manos de actores privados movidos por la codicia financiera y económica en vez de la satisfacción de la prestación de un servicio y derecho fundamental de los ciudadanos. Los últimos hallazgos son vergonzosos e indignantes como la utilización de 471 mil personas fallecidas para facturar 2.3 billones en servicios no prestados en el periodo 2018-2013 y la verticalización excesiva de las IPS en torno a sus EPS, con una profunda discriminación e injusticia en los pagos a las entidades que no son propiedad de las EPS, como también un maltrato enorme al personal médico y paramédico del país.

La aproximación curativa, que genera más pagos, marginó la aproximación preventiva de manera bochornosa. Están en curso las investigaciones judiciales para castigar a los responsables, pero la lentitud de los avances demuestra el poder de los actores involucrados; requerimos un sistema de salud que sea saludable, transparente, preventivo y para todos los colombianos, porque aunque formal y aparentemente estamos todos, la realidad demuestra una enorme diferencia de atención. La reforma de salud debe retomar el criterio fundamental del derecho fundamental ciudadano y romper mitos profundos acerca de que el sector privado es mejor y más transparente automáticamente que el sector público para gestionar la salud; en el caso colombiano no ha sido así y una combinación juiciosa de actores en la que el Estado lidere es la solución con supervisión ciudadana e información transparente y “en tiempo real” para corregir todos los abusos que se han cometido. Las medicinas son un reto para la producción nacional, con base en la biodiversidad y con ciencia y tecnología de ultima generación. Agradecemos el liderazgo de la doctora Carolina Corcho en el examen del problema desde el inicio del gobierno Petro y los resultados recientes de la ADRES, que deben ser sin lugar a dudas una razón fundamental de elegir a los mejores para dar solución de fondo a este reto.

ENERGIA Y MINERIA RESPONSABLES Y CUIDADOSAS

Estamos en una carrera impresionante entre el avance formidable de las energías renovables, gracias a las cuales el planeta no recibirá emisiones por 50 mil millones de toneladas de gases de efecto invernadero en 2040 sino un 40% menos, con las tecnologías existentes, -principalmente fósiles-,  y  en lo cual debemos reconocer el liderazgo fundamental de China, aunque todavía nos esperan algunos años de crecimiento de emisiones, pues la demanda de energía eléctrica mundial sería suplida con carbón y gas mientras se consolida la superioridad tanto social como económica y ambiental de las energías renovables de sol y viento;  todo indica que vamos avanzando en la senda correcta y que nuevos descubrimientos científicos sobre energía solar y baterías acumuladoras, que logran disminuir su costo impresionantemente, así como avances dramáticos vehículos de transporte masivo (trenes con levitación magnética y tractomulas eléctricas a más bajo costo que las convencionales, por ejemplo) y en fisión y fusión nuclear podrían lograr iniciar el descenso total más rápidamente que lo previsto.

Las energías solar y eólica ofrecen grandes posibilidades en Colombia y están consolidándose, pero debemos avanzar más rápido en su instalación como en el campo de la biomasa y biodigestión, en el ahorro y uso eficiente, en la democratización tanto del servicio como de la propiedad comunitaria de las opciones, que se dan gracias a las redes inteligentes, la generación distribuida y la normatividad y regulatoria que tienen que ajustarse a la velocidad tecnológica. Colombia tiene cualidades y condiciones excepcionalmente buenas, parecidas en algunos factores a Chile, que debe aprovechar al máximo.

Colombia está en medio de muchos descubrimientos de petróleo; así,  en Brasil (3,5 millones de barriles día), Guayana (750 mil) , Surinam (750 mil), Argentina en Vaca Muerta (1,5 millones) y las reservas de Venezuela ( 30 mil millones de barriles) por lo cual despertamos como subcontinente la atención “codiciosa” del establecimiento actual de los Estados Unidos, cómo también en tierras raras y metales  y minerales estratégicos; tenemos gas natural en plataformas submarinas; debemos acelerar la extracción del gas y la instalación de energía solar y eólica para producción de energía eléctrica tanto automotor como fija, con mucho más eficiencia y ahorro energético y “comunidades energéticas” y empresas de servicios energéticos. No debemos ignorar el ahorro y uso eficiente de energía pues Colombia está retrasado en ello y lograr alianzas poderosas con China, México y Brasil al respecto.

En minería, nuestra tarea urgente es la eliminación del mercurio y del cianuro por sustancias inocuas que empiezan a ofrecerse para la extracción del oro como condición inicial para transitar el camino de la legalidad y estudiar muy bien de manera anticipada, rápida y profunda, las posibles oportunidades de otros minerales para la transición energética y el consumo nacional.

Potenciar la investigación energética y minera en todos los frentes requeridos y aliarnos con países como Chile principalmente en estos temas a nivel latinoamericano y con China bajo la perspectiva de minería responsable territorialmente que sólo se practica en las áreas que previamente delimite el Estado como factibles. La presidenta de Mexico, Claudia Sheinbaum explicó recientemente refiriéndose a la CFE, Comisión Federal de Energía, que esta entidad asumió un rol proactivo de señalar donde se pueden desarrollar proyectos energéticos proveyendo ágilmente todos los permisos y no esperar reactivamente a que sean presentados en cualquier lugar por los emprendedores privados; en nuestro caso, proponemos lo mismo tanto para minería como para energías, pues la ANLA y el minambiente y mininterior esperan que lleguen las solicitudes de licencia por parte de los emprendedores o inversionistas privados y podrían adelantarse para construir mejor información ecológica, cultural y social e identificar las zonas y regiones más aptas en todo sentido.

INSTITUCIONES PARA EL SIGLO 21 Y PARA LA GENTE

Varios de los puntos tratados arriba requieren de cambios institucionales tanto organizacionales como procedimentales de fondo, lo cual requiere un diseño muy elaborado; quizá el reto más grande es el de mejorar nuestras instituciones para reforzar la transparencia, la prevención de la corrupción, la democracia y la competencia real. Se deben revisar  las experiencias internacionales y nacionales a fondo para evitar errores costosos; la institucionalidad para el siglo 21 es exigente por la complejidad, incertidumbre y velocidad de cambio que estamos viviendo y sobre todo debe responder a la descentralización y adquisición de autonomía y fortalecimiento regional, como lo indica la ley de transferencias presupuestales que aumenta significativamente los recursos a los entes territoriales.

Debemos organizar una misión de enorme calidad para hacer dicho ejercicio participativo , con mejores metodologías que los anteriores,  en coincidencia con la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030, para lo cual el mismo DNP deberá reorganizarse  y coordinarse con el departamento de Función Pública, para que asuma un gran  ejercicio de prospectiva  y decisión territorial participativa, en los temas de instituciones, educación y conocimiento y de mujeres, cuidado y cultura aprovechando la construcción del PND. Las posibles fusiones de educación y ciencia y tecnología, para que a la manera de injerto vegetal potenciemos a ambos con mucha fuerza; la posible unión de equidad y cultura para que en los próximos cuatro años el cambio cultural valorando a la mujer y la diferencia, y la posible fusión de ambiente y hábitat para reconocer las ciudades como el fenómeno territorial complejo que son, podrían ser el detonador de un movimiento ciudadano-estatal de avance extraordinario pero deben estudiarse y diseñarse con el mejor conocimiento posible. El siglo 21 exige un tipo de instituciones diferentes, que no puede construirse “a la brava” como en el caso de MAGA, sino haciendo sinergias y simbiosis. Ese reto no es menor.

DIMENSIÓN INTERNACIONAL

El Mundo en el siglo 21 es multipolar en lo referente a las naciones y se debate entre una  visión neomercantilista y agresiva que beneficia a los megarricos innovadores, las multinacionales y los gestores financieros gigantescos en lo económico, y una visión de  gobierno -Estado unitario que aplica todas las fórmulas de mercado en lo económico, con enorme control estatal unipartidista, con alianzas público-privadas y expansión internacional fuerte y que está consolidando en los BRICS una fuerza colosal también.

Colombia ha jugado un papel reactivo y relativamente marginal en la política y  el comercio internacional puesto que hemos evolucionado hacia un papel más proactivo en los cambios necesarios aunque prima todavía la exportación de commodities y ahora necesitamos un reenfoque profundo, bajo los criterios de respeto mutuo y de las reglas internacionales, que se atreva a desplegar una enorme diplomacia científica, comercial e institucional en torno a la biodiversidad y temas estratégicos como la energía renovables y de mercados para nuestros productos de la agroecología, así  como las medicinas; en el caso de la relación con Estados Unidos estamos pendientes del dialogo con Estados Unidos en la perspectiva de un entendimiento mejor del problema de los cultivos ilícitos, en los cuales la administración Petro exhibe un honroso compromiso y trabajo en el campo de la sustitución concertada de cultivos de uso ilícito y en el cual , si persistimos, lograremos una alianza duradera y efectiva campesinos- Estado para reemplazar la coca por cultivos y productos legales de bioeconomía que deberían ser comprados por los Estados Unidos en solidaridad mutuamente beneficiosa.

De todos modos, el dialogo SUR-SUR debe ser potenciado, especialmente en la creación de nuevo conocimiento en todos los campos, cuestión que de alguna manera ha manifestado avances todavía débiles. El siglo 21 definirá fuertemente el futuro de Colombia y podemos integrarnos mejor en el concierto internacional, en la medida en la cual tengamos claro nuestro compromiso de sustentabilidad con equidad, solidaridad e inclusión y para ello, la ciencia, la tecnología, la innovación, dirigidas éticamente a cambiar la vida de las personas más pobres será parte sustantiva del éxito sustentable de nuestra oportunidad sobre la tierra. Continuaremos en la discusión de estos temas como contribución a la justa electoral, que debe elevar su nivel a medida que se vayan dilucidando los contendores principales y al futuro de un país que merece mucho mejor futuro.

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