La campaña electoral como campo de batalla
Colombia vive momentos electorales similares a los que se llevan a cabo en varios países. Los tiempos actuales parecen reafirmar que vivimos una elección continua. El ciudadano transitó de consumidor a elector en un mercado de votos en donde los extremos venden mucho más que los moderados o los matices. Desparecido el comunismo, nos queda el capitalismo electoral como punto culminante del ejercicio político. La idea de la polarización como motor que impulsa las emociones ya es parte fundamental del electoralismo reinante, tanto como las encuestas. Este texto busca abrir un espacio en la deliberación y dejar el menos una pregunta en el aire. ¿Es posible rescatar la democracia de los vendedores de emociones?
Para ir a la nota original haga CLIC AQUÍ